jueves, 6 de febrero de 2025

𝗢⃥𝗹⃥𝘃⃥𝗶⃥𝗱⃥𝗼⃥

 𝗢⃥𝗹⃥𝘃⃥𝗶⃥𝗱⃥𝗼⃥ 

                       


    ⁃ Bueno, -¿Pero yo tenía la bolsa en mis manos? 

    Caminé a un lado, miré al otro. Me detuve, y se me bajaron los niveles de histamina de solo imaginar: 


    ⁃ ¿Me estaré volviendo loca? 


    Me abrazó un estupor que subía desde los pies, por todas las piernas, apretándome el cuello y escapando hasta por los oídos, dejando una sensación de ardor en las orejas y de cabello desparramado. 


    Dónde estará esa bolsa. Le hablo a mi colega. Me dijo que hiciera un rastreo de los sitios por donde anduve hasta llegar a la oficina. No la encontré. Me quedó llamar a mi hermana y le pregunté: 


    ⁃ Tú viste mi bolsa en la parte trasera del auto? ⁃ No, allí no hay nada, me dijo. 

    ⁃ Puedes mirar en la cocina o sobre la mesa del comedor? le dije.

     ⁃ Está bien. 


    Me quedé pensando, no puedo perder esa bolsa. Allí he lanzado todas las cosas que he traído y que necesito. Están mis meriendas y el cable de la portátil. 


    Miro al teléfono y entró un mensaje que decía “Encontramos la bolsa, Sabrina dice que esa bolsa es muy fea. Estaba en donde menos nadie se imaginaba. En el rincón sobre el piso de madera. Te la llevo en un rato"


    Este olvido! - No es novedad. Es cosa que viene de los dos lados de la familia, por lo que he conocido hasta ahora. Hace dos días, me contó mi tía que mi primo había dejado la válvula del gas abierta a gas lento. Su papá que está con demencia estaba a tres habitaciones de la cocina:


    ⁃ Cuando abrí la puerta, lo primero que respire fue el olor a gas. Salí de una a mirar al cuarto del abuelo. Respiraba y me contestó. Tuvimos suerte pudimos hasta explotar.


     Ahora, ¿Qué tan normales son estos olvidos? Me pregunto yo. Para mí no son nada nuevo, pero ahora los veo como más seguidos. Mi neurólogo dice que es por la cantidad de cosas que hacemos al día, y la rapidez con la que salimos de una para hacer otra. 


    Últimamente, he leído sobre la niebla mental. Un lapsus de tiempo que se define como confusión mental, falta de razonamiento o pérdida de memoria. La verdad que yo he experimentado los tres y cada uno tiene una justificación diferente: Por ejemplo, la falta de razonamiento pasa como si de momento estuvieras afectada por un soplido en la cabeza. Estás en ti, pero no terminas de aterrizar. Parecieras como si te hubieras fumado una caja de cigarrillos tú sola, y muchas veces se siente bien. La confusión mental, me ocurre muy poco, pero lo entiendes. 


    Es como la falta de razonamiento, te confundes después de padecer el no razonar porque bueno, tienes que encender tus alarmas y si, aunque no estás confundida, pareciera, y actúas con cautela. Falta de memoria. La que todos tememos. Será que heredaré el Alzheimer de mis ancestros , el que padece mi madre ? Para darme un poco de aliento me recuerdo que hablo en dos idiomas y que hago muchas cosas como las me que dice el doctor. 


    Para mí, la que me frustra y me pasa muchas veces al día es la de no encontrar la palabra en el español, mi lengua materna. Mientras escribo este artículo, tengo perdida la palabra equivalente a tarado, atolondrada, que no me la recuerdo. De mi familia solo la usan Mi mamá y mi tía y las dos están ahorita perdidas en el espacio. 


    Una cosa, que si me da mucho orgullo decir me siento más inteligente y con más sabiduría. Yo pienso que en esta etapa cerebral por que la pasamos, se están regenerando nuevas neuronas y nuevos tejidos en la memoria, y el antiguo cerebro se está quedando dormido. Me siento activa, conservo mi elasticidad y me estoy alimentando un poco más consciente, menos azúcar y sigo leyendo en un segundo idioma. 


    Podría abrazar mi nube negra que no me abandona y mi neblina mental. No se a cual de las dos prefiero. Si lees esto y piensas que me quieres escribir y decir que vaya a un médico; no te preocupes, yo lo tomo con una copa de vino tinto. 


    La vida se hace más interesante con el tiempo, tanto, que aunque en estos días cambié de un color labial subido a uno café, tuve que dejar de usar el café porque lo había perdido? La memoria otra vez, esta vez ? No. Esta vez fue la Nube negra o la ley de Murphy. El labial se me había caído en el piso del auto. Me volví a pintar los labios rojos por un tiempo y me sentí que era yo de nuevo, más no puedo dejar a un lado que hay que darle permiso a la Eugenia de labios color café helado, una que ahora habla en otro idioma, y deja algunos recuerdos esfumarse, como la neblina mental que me visita de vez en cuando. 


                                   


MEG 6 de Febrero 2025.

jueves, 25 de julio de 2019




SPACE LOVE
 María E. González.

Los jardines de verde jaspeado, traían a la memoria de la Duquesa Brooklyn S. Thompson que ya dejaba atrás su adolescencia, aquellos días en que corría con su amado el Conde Benjamín Luis William Springer.  La Duquesa caminaba por todo el jardín acariciando las hermosas plantas florecientes de lavanda, gardenias, rosas, tulipanes, y tantas más. Recordaba aquellos momentos en los que jugaba con el conde, sus recorridos por los jardines, mientras se escondían el uno del otro, detrás de los árboles, y caían al césped después que se encontraban. Las risas y las respiraciones al mismo tiempo, sincronizaban el sentimiento entre ambos, y se juraban amor para siempre.



Las leyes de la Corte Real, comprometían sus encuentros apasionados y libres, a medida que adquirieron la mayoría de edad, y un día el conde al ver que debía sacrificar el tiempo juntos, decidió alejarse de todos los actos reales y se marchó sin dar explicación alguna a nadie, incluyendo a la Duquesa.

Después de su partida, sin saber nada de él, a pesar de su búsqueda siempre infructuosa y sin encontrar señal alguna, luego de un tiempo prolongado de duelo en el que se dedicó a hacer muchas obras, y de ayudar a todos los que pudo, la Duquesa encontró una nueva pasión sin límites.

Aquella despedida sin adiós, trajo consigo días de mucha intensidad, las canciones de los dos no dejaban de sonar. Cada vez que la Duquesa se iba a dormir, venían a su mente los recuerdos de verlo detenido en los pasillos de los castillos y palacios, caminar por los jardines, reírse con sus compañeros de tropas. Recordaba las miradas que se perdían entre la multitud, y que luego se encontraban detrás de los cortinas, en los grandes salones reales, después que todos se habían ido.

Fue como un luto activo, en el que a la luz del día no pasaba nada, la condesa sería una monja o una mujer soltera para toda la vida, pero ¿Qué importaba? El fin único se convirtió entonces, en construir el granero para las aves de un cottage al norte de la ciudad, juntar la paja para las caballerizas del castillo, ayudar a los niños en estado de vulnerabilidad, y aprender a coser.

Hasta que llegó a los talleres de alta costura, donde conoció a Lady Margaret, una grandiosa diseñadora de trajes reales, y se convirtieron en grandes amigas y apoyo por gran tiempo; de ella aprendió todo en diseño de alta costura, y de la vida misma.

Pasaron cerca de diez años, y el Conde Springer se preparaba en el programa espacial de viaje sin retorno a Marte. Los ejercicios de supervivencia se hacían más intensos cada día, pero el Capitán Springer ahora sin título noble, superaba a todos con la fuerza y dureza que sólo un hombre muy fuerte podría soportar.

Solitario, pero rodeado de la tripulación a medio tiempo, los que participaban en el programa y el capitán se ausentaban diariamente, por media hora a su cabina, y luego volvían a la sala social, el capitán no hablaba nada personal y regresaba como si se desconectara de la realidad, y volviera de un mundo sin fin.

Nunca comentaba si leía un libro, si alcanzaba a realizar una actividad como lecturas, escrituras, dibujo, y eso mantenía en vilo al resto de los compañeros, ya que una de las actividades de supervivencia, además de toda la preparación técnica y científica, consistía en cultivar una afición que permitiera hacer críticas entre ellos, para mantener el vínculo de la nueva comunidad intergaláctica. Las evaluaciones del capitán eran positivas, porque no se sabe cómo lo hacía, pero era experto en dejar las preguntas de sus compañeros en el aire y pretender ser la persona más social de todas, pero era hermético, no revelaba nada de si, era un ermitaño.
Y así una vez más, esta actitud de tener que ausentarse estando presente, seguía un patrón mucho más avanzado que el del programa. Los reportes clínicos del laboratorio científico psicológico, habían hecho un diagnóstico detallado de su personalidad, pues no dejaba de ganarse la admiración de la tripulación, sobre todo de los hombres más sentimentales.

Las tripulaciones entraron en una nueva fase, tripulantes evaluados, un par que no superó ciertas habilidades, fueron colocados en el entrenamiento de retaguardia, y otros fueron transferidos a diferentes equipos. Luego entró una nueva tripulación. Estos eran civiles que habían pagado una suma grandiosa de dinero por pertenecer al programa de Viaje de No retorno a Marte…entre esas personas estaba la Duquesa, quien luego de casi doce años de dedicarse a la alta costura, había realizado varios desfiles inspirados en trajes de astronautas, y fue contactada por una franquicia científica, que sin conocer su origen, ignoraba la relación de la Duquesa con la realeza, y a última instancia con el reconocido Capitán Springer.

Vaya si no puede medirse la dimensión de la Vía Láctea, con esta coincidencia del más allá; para la Duquesa esta propuesta resultó interesante, estaba soltera desde hace mucho tiempo, y ya solo quería hacer lo que le apasionaba, siempre se sintió atraída por la astronomía, la ciencia, la botánica, era lo que siempre la llenaba de placer y seguridad. Aceptó, y preparó todos sus implementos de trabajo. Fue prácticamente un desmontaje de su taller de confección real, y lo transformó en un taller de confección minimalista y portátil, se iba a dedicar a producir trajes espaciales de última generación, con telas de especificaciones inimaginables, anti absorbentes de ácaros cósmicos, resistentes a las altas temperaturas, y de cero riesgos de causar algún tipo de estática.

Entonces ingresó al programa que la entrenaría física, científicamente y en aspectos de supervivencia. Paso a ser la comandante B.T. Apartada, en el grupo de integrantes que comenzaban el aspecto social, y no el técnico, se destacaba.

El día del lanzamiento de la nave ya en posición, y mientras los pasajeros, embarcaban, la duquesa miró hacia la puerta y lo vio, al capitán Springer, su pelo corto y negro en forma recta, de nuca fuerte y elegante, una perfección masculina difícil de olvidar. Pestañeó rápidamente como dudosa y lo volvió a mirar, coincidiendo esta vez su mirada con su hombro y su espalda. Mientras tanto, la fila para el abordaje se aproximaba a los capitanes que se encontraban al pie de la puerta. La comandante BT se puso nerviosa, los recuerdos la llevaban al pasado, y traían los recuerdos  a su presente como las olas en la playa, de repente escuchó la voz de él, que indicaba a los tripulantes, que comenzaran a activar los controles para el despegue.

Subido el último escalón, sus miradas se cruzaron, y el capitán Springer apenas simuló no haber visto nada. Un ligero sonido se activó en su traje de cosmonauta, él lo ignoró, pero su compañero de trabajo se mostró algo sorprendido, y fijó la mirada sobre él, preguntándole a la misma vez si se encontraba bien, algo como una pequeña alteración en los valores físico- corporales no podía ocurrir ese día.

La comandante BT entró a la nave y quedó aletargada realizando cada uno de los pasos guiados desde el centro espacial.Todos en posición, conectados al mando de la nave, en perfecto estado, menos los valores del Capitán Springer: Pulso en 110. Tensión arterial 15 11. Temperatura por encima de los 38C. La alerta se activó llegando a la torre de control, que de inmediato hizo contacto con Springer, y preguntó sobre la novedad. No podía ocultar su emoción a lo que el reportó que había recordado a su abuela. Le indicaron que le darían algunos minutos para estabilizarse. Ahora el capitán Springer sudaba, el hielo de su corazón se derretía. BT por su parte, dejaba correr las lágrimas, sin sollozo alguno, y controladamente, mientras repasaba las guías para el proceso de transición orbital.

La nave hizo el despegue, 100.000 pies de altura, 200.000 pies de altura, Control de Mando reportando vuelo espacial a Marte sin retorno en órbita. Pasajeros estables. Modo Letargo Inter espacial. Al cabo de horas, por fin comenzó a navegar por los senderos de los exo-planetas nunca antes señalados, estrellas, lunas y explosiones cósmicas, que para evadirlos, tenían que improvisar cambios de ruta. Los años pasaron y la convivencia se hizo compartiendo diferentes condiciones internas de la nave. Fueron años, meses, días, y la frialdad del capitán Springer era como el hielo polar.

Sus valores de vez en cuando marcaban pulsaciones aceleradas, pero ninguna de las evaluaciones que se ejecutaron para examinarlo arrojaban ninguna complicación medicamente demostrable.

La nave aterrizó en las tierras del planeta marciano, poco a poco los módulos espaciales fueron ensamblándose, y los cultivos de vegetales, experimentos y diferentes actividades diarias se cumplían. Llegó la hora de la primera exploración marciana, un equipo conformado por el Capitán Springer, su colega Capitán Luke y Capitán Dimitri, dejaron la estación y llevaron a cabo una exploración de tres horas terrestres a fin de tomar muestras del campo subyacente.

En su retorno a los módulos, una lluvia de meteoros comenzó a caer cerca de la entrada. Como pudieron aceleraron la velocidad de los propulsores para acercarse a la puerta, el capitán Springer quedó detrás recibiendo un impacto en la cabeza, de un asteroide de tamaño considerado. Capitán Luke y Dimitri ya habían entrado a la cabina de cuarentena. A causa de la tormenta, la puerta se cerró, el capitán Dimitri tuvo que activar la apertura manual, mientras tanto Springer yacía herido en la tierra, cubierta de humo y de llamas pequeñas, que ardían cercanas a él. Al abrirse la puerta, el Capitán Luke arrastró como pudo a Springer, su cuerpo estaba pesado e inconsciente. La nave reportaba el incidente a tierra, las alarmas se activaron dentro de los laboratorios, y toda la tripulación corrió a sus posiciones. Una vez que lograron traer al cuerpo del Capitán Springer al interior de las urgencias, y que lo recibiera el médico, de inmediato solicitaron a la Comandante B.S  revisar el traje del capitán, y desarrollar los respectivos ajustes, ya que por las tallas especiales requería de cortes y remachados extraordinarios.

El capitán seguía inconsciente, y la comandante se acercó a su cuerpo, herido, colocado sobre una mesa quirúrgica. Le tocó las manos, tenían la misma textura de quien fue el Conde Benjamín Luis William Springer, y sintió su respiración, suave y profunda. Al acercarse a abrir la cremallera de su pecho para revisar las tallas, en una ficha personal que llevaba cada traje, el Capitán recobró la consciencia, y abrió los ojos. Sorpresa mayor, no era una vasta galaxia lo que veía, o una gran estrella fugaz, era Brooklyn.

Sus ojos se llenaron de brillo de lágrimas, y no pudo más que expresar sus más hondas preguntas, con voz temblorosa:
- ¿Por qué?, ¿Por qué? ¡Todo los has llevado así, porque no terminas de una vez con esto! – le dijo
El capitán Springer volviendo su cabeza al mesón, y mirando a la lámpara que reposaba sobre él,  respondió:
-Porque el amor no se puede explicar –
Y sus rostros se acercaron.




FIN.

lunes, 15 de julio de 2019

Auxilio, auxilio. Ayuda



El 29 de junio ocurrió en Venezuela el segundo caso mas vil que la historia de los últimos tres años ha podido escribir. El asesinato del Capitán Acosta Arévalo. Este hecho define el periodo de Nicolas Maduro como el de más crueldad y de lesa humanidad, debido a que, como presidente, no ejecuta un solo centímetro de cordura, para mantenerse en el poder.
Hemos sido expuestos a un hecho en donde el Capitán de Corbeta (Capitán de la armada de categoría inmediata superior a la de teniente de navío e inferior a capitán de fragata. Capitán de Corbeta corresponde al de comandante de los ejércitos tierra y aire) murió en el hospitalito, Hospital Militar Dr. Vicente Salías bajo custodia de las mismas fuerzas brutales.
Los días pasan y lo que continúa intrigándonos es el dolor cavado en la profundidad de la noticia, que se ha presentado tal y como se han venido suscitando los hechos. Hasta que la crónica por unos segundos se detiene en la escena del capitán de corbeta parado en frente de tu vida, ante el tribunal de justicia invisible, el mismo que tu propio raciocinio único proyecta.
El capitán desapareció el 21de junio y había estado desaparecido por ocho días, la esposa hizo la denuncia a los medios de comunicación, desde el primer día que dejo de saber de él. Apareció entonces bajo custodia del SEBIN y del DGCIM organismos de fuerzas brutales de Maduro, porque lo único que hacen es asesinar sin justicia.
El día 29 de junio el día que apareció, fue presentado en corte, golpeado y un estado de detrimento tan grave, que no podía sostenerse por sí mismo.
A tanto lo llevaron los golpes que recibió durante su desaparición, que entró en sillas de ruedas al recinto y las únicas palabras que pudo articular fueron: Auxilio, auxilio.
Dos palabras que ante las condiciones en las que se encuentra el país, y tomando en cuenta el grado militar del capitán, retumban en las paredes del tribunal del dolor como signo de solicitud de defensa nacional, más que para sí mismo, para lo que él representa. Obviamente en un estado corporal tan comprometido, que tan sólo él podía saber cuánto dolor estaba sintiendo ese día, ya había sido sometido a una paliza sin medidas. No, no articuló por mayor defensa, ni mayor conquista que la de solicitar la ayuda que todos estamos pidiendo al mundo, el dolor es de un cordero en sacrificio.
Mientras la noticia se repite en los medios, con los encabezados señalando que pedía ayuda, el día que se presentó en corte, y todos como ciegos, no podíamos ver la peligrosidad lo que sucede, con esas dos palabras resaltadas sin grandes detalles, que se originaba en nuestro país de Narnia, era como traer a nuestra mente aquellos momentos de la “Warner Brothers” y otras agencias de películas, aquellos “sketchs” cuando el coyote o piolín piden ayuda en medio del mar. Para ese entonces, los tráiler solo mostraban las palabras “HELP” a la que todos nos fue instruido significa “ayuda”, y que clamaba a los socorristas o al héroe el rescate de la víctima que trataba siempre de defenderse del injusto, del vil, del depredador.
No quiero herir susceptibilidades mencionando un pasaje como el anterior, por el contrario, si he decidido escribir sobre esto, no es sino por drenar la impotencia de tanta injusticia desbordada, que mientras la edito, se están dando reuniones que tratan a los criminales como diplomáticos, y aterriza un avión de ultima generación en un país que se supone se encuentra bajo sanciones, bloqueos, catástrofe compleja y pare usted de contar.
Irresponsablemente la crueldad del caso y la falta de sorpresa de nosotros, una vez más archiva un caso de tanta miseria en las arcas de la memoria corta, fresca y complaciente del venezolano dramático y pantallero, al que con mucha razón, le aplican la xenofobia en varios países de nuestra región.
La humanidad de un hombre que se supone ético, ha sido condenada al castigo de los impíos, colgada por muchos días a un árbol a la intemperie total y luego, como si fuera poco, juzgada con menos categoría que una piñata destrozada por dentro de toda la tortura que recibió, aun así, en lo vacío de lo inexplicable tiene y deja la estela trascendental de pedir auxilio, auxilio ¿al moribundo?.
Como no pudo hablar mas en la corte, no quedó mas remedio que transferirlo a un hospital donde murió, y en donde su cuerpo yació hermético, sin que las lágrimas de quienes lo quieren le enjuagaran las heridas de la impunidad, las lágrimas de quienes como nosotros dicen amar a su familia, pero no les fue permitido ni siquiera darle cristiana sepultura.
Fue un hombre golpeado hasta mas no poder, durante ocho días, colgado, maltratado, electrocutado, mientras lo escribo se frunce mi ceño, porque si no lo notaron, la palabra electrocución es nueva en este párrafo. Si también lo electrocutaron además de la paliza y también lo sometieron a asfixia; y así en esas condiciones fue presentado en medio de un salón dícese ser asignado a la justicia, la justicia abobinable en donde lo único que pudo hacer fue como capitán de la armada de Venezuela:
¡Clamar ayuda!, Intelectuales.





jueves, 2 de mayo de 2019

Relatos de una concentración. Megáfono en Mano -Todos Mudos

El apremio de lo que estamos viviendo ahora no tiene nombre. Aun cuando se trata de un intento de quebrantar nuestro más elevado espíritu, y aunque nos encontramos en añicos, como si nosotros mismos nos recogemos partidos en piezas y nos volvemos a armar de valor.

Se asoma el llamado a las calles:
-Nos vemos a las tres y cincuenta.
-Yo salgo del trabajo a las cuatro, pero me esperan.
-Veré con quien dejo a los muchachos después del colegio, si encuentro voy. Encuentra y va.

La irreversibilidad se inyecta en lo más profundo de nuestras venas cada vez que sabemos de un mártir de la dictadura. Corre por nuestras venas, flota en el espacio entre latido y latido. Es insondable.

Concentrados, acomodamos nuestras gorras tricolor, nos posicionamos para mirar al frente. Adelante están los fuertes, los que gritan con brío, los que alzan por nosotros la voz. La concentración se esparce en metros de concreto y asfalto teñidos de felicidad y tristeza. Algunos siguen hablando para terminar la historia de cuando se perdió en la autopista, o de cuando se le quedaron las llaves de la oficina. Otros están en silencio preguntándose cuando será la verdadera hora. El sol calienta, los minutos le van diciendo adiós, al día.

De repente el líder, megáfono en mano, nos habla. El murmuro o va bajando de nivel, hasta que todos nos volvemos mudos:
“Si vale la pena la pena nuestra lucha” palabras con las que abre su discurso. Se percibe la voz, el mirar, la determinación. Todo se conjuga en quien nos habla, para trasmitirnos lo que allá en Venezuela se vive, se padece. “No piensen que esto va a pasar ya, esto es un proceso”, y algunos patean el cemento, pero para cambiar de pie y seguir parados.

Entre muchas palabras algunas poéticas y otras dolorosas, que se le vienen en la alocución de un día. Repasada, de repente estructurada, los manifestantes sostenemos las banderas de los dos países y sentimos como el viento; que el día está cerca. Son las banderas de dos países en direcciones contrapuestas por una ideología y sistema auto aniquilado por sí mismo. Persiguen para este nuevo tiempo un sistema adaptado a las riquezas de nuestro país, y así como la noche: Vemos venir la libertad.

Venezuela viva,
¡Viva Venezuela!

lunes, 22 de abril de 2019

Llegaron los Marines – La Dimensión Onírica del fin de la pesadilla, un lunes 22 de abril de 2019.



Llegaron los Marines – La Dimensión Onírica del fin de la pesadilla, un lunes 22 de abril de 2019.


A la distancia y en la penumbra el mar se veía azul denso. Se distinguía del cielo porque este a su vez reflejaba la luz de la luna y en el titilaban algunas estrellas.


Candelaria se encontraba en un apartamento en el piso veinte, de una torre con vista al mar. La tarde terminaba y estaban aprovechando lo que quedaba de luz del día para acomodar los enseres del apartamento y servir lo poco que se podía comer de cena: Un sándwich con una tajada de queso, con pan de hacia dos días. No se le podía colocar mantequilla porque la luz había hecho que todos estos alimentos se convirtieran en un lujo.


La disfuncionalidad del sistema eléctrico del país llevó al caos las actividades más básicas de los venezolanos, desde la inexistencia de medios de pago con tarjetas de crédito, hasta la dispensa de gasolina, el uso de los ascensores y hasta el uso del preciado y vitalicio líquido, el agua potable.

Las bombas de las plantas hidráulicas y la de los condominios todas apagadas, los refrigeradores, las platas de los hospitales, etc.


Candelaria, terminó de comer y se cambió a ropa para dormir. Se sirvió un trago de ron con agua terciada que quedaba del día y se fue al balcón a tomar algo de brisa que la refrescara para poder entrar a la cama, tenía como opción sacar el colchón a la terraza, si el calor la hacía sofocarse.


En cada sorbo reflexionaba sus últimos días, el irse del país o no, ya o era la opción, era necesidad, era el encausamiento a una vida digna donde pudiera respirar. El calor de la ciudad era tan agobiante y vehemente que por mucho que quisiera contrarrestarlo la inestabilidad del servicio eléctrico lo maximizaba. Era un calor corporal aunado al calor del stress por temor a enfermarse y caer en un hospital sin medicamentos, a quedarse sin comida y no tener que comprar y en algunos casos como comprarlo por la inflación galopante, la angustia de los vecinos y sus historias más tristes que las de ella misma. No había manera que socavara la angustia abrumante que despertó el comunismo mas cruel de la historia de Las Américas, la que un hombre cruel engañando a casi un país entero, en el nombre de ayudar a los pobres terminó sometiéndolos a todos a la pobreza mas inimaginable, la de un campo de concentración nacional del cual, ni los exiliados pueden escapar.


De repente en el mar vió unas luces, y detrás un barco militar, y luego desde el agua emergía un submarino. En cuestión de minutos unas ocho balsas con quizás unos veinte hombres se acercaban a la orilla.


Candelaria, asomó medio cuerpo al balcón se agarró durísimo y gritó:

-Llegaron los marines!


Un desfile de hombres vestidos de verde con cascos del mismo color caminaba desde las aguas de la playa y se enfilaban para irse detrás del edificio. Candelaria se preocupó de pensar si podrían ser interceptados. Las sirenas comenzaron a sonar y una música venía de los barcos.


Era el sonido de la Libertad. ¡Llegaban a extraer a la plaga!


Las detonaciones comenzaron a escucharse era lamentable este momento, pero la única vía de poder salir adelante.


-Dios les bendiga!

- Gritaba Candelaria desde el balcón.


¡Dios les proteja!

- Como si les colgara un rosario en sus cuellos.


El ver pasar a estos hombres que estarían dando la vida por la patria tuya y mía. Mientras que desde un balcón o rancho esperamos que ellos nos resuelvan nuestro problema, es realmente por esa misma razón que este relato representa solo un simple sueño.





miércoles, 30 de enero de 2019

AMIGAS CRUELES. UN MUNDO DE CRISTAL


María Eugenia González




Una estrategia de amistad cruel:

No bastó con entrar al grupo de amigas, y arrebatar la amistad de quien se suponía era amiga de todas, sino que, al separarse el grupo, reunió a quienes ya habían actuado como ella, pero lo habían hecho tirando la piedra y escondiendo la mano. No era una sola la culpable, lo eran todas, porque la primera culpa es el silencio. Mía Morena lo rompió, a través de esta historia, no para realzar el lado negativo de lo ocurrido, sino para saldar su culpa la de callar lo justo y dejar claro que no se debe optar inmutar al momento de defenderse, porque no se debe permitir que la injusticia se agigante contra uno mismo o contra los vulnerables. La justicia es un acto de moral, todo puede resolverse al matar la culebra por la cabeza.

A quien lea esto, no te aborrezco, apenas aceptaría disculpas por tu mal comportamiento. No deseo mal para nadie, porque estoy clara y ya lo he visto que este mundo es muy pequeño.

Dos mujeres Mía Morena y Azabache se habían conocido haciendo voluntariado en la escuela, hicieron una actividad escolar en los que asistieron muchas familias y allí estaba la reina de las flores, todos querían ser amigos de ella, pués su fama como reina de la televisión la había hecho ser muy conocida por la comunidad.

Nadie conocía algo de cerca de la Reina de las Flores, excepto Mía Morena de personalidad prudente, discreta y objetiva. Azabache le preguntó a Mía Morena si ella la conocía, ya que sabía del activismo de ella, y Mía Morena siendo honesta, le dijo que participaban en el mismo grupo de activismo, eran conocidas y compartían un grupo de amistad. Sin pensarlo dos veces y en vista de la aparente disposición de Azabache de reunirse para las prácticas de la actividad escolar, Mía Morena creyente en el amor y en el trato cordial, honesto y transparente, siempre agradecida de las maravillas de la vida, invitó a Azabache a su grupo y a un cumpleaños. Aunque muy observadora de ciertas aptitudes poco respetuosas y cordiales de Azabache, Mía Morena siempre trató de buscar la paz y la integración.

Ocurrió una catástrofe en la ciudad y Azabache se puso a disposición de un grupo de familias y asistió entre ellas a la Reina de Las Flores. La amistad se consolidó cuando la Reina de Las flores como muestra de agradecimiento convirtió a Azabache en su comadre.

Azabache ignora las bondades de vivir una vida de privilegios, y desde entonces jamás ha tenido un gesto social con Mía Morena. Lo que desconoce es que lo que esta bajo los sacramentos de Dios, tiende a redimir el dolor y a poner las cosas en su verdadero curso, aunque la malicia, haya intervenido en el trayecto.


Una amistad dorada amenazada:

Meses anteriores, el activismo había sido parte del grupo de mujeres que compartían una misma nacionalidad, juntas en un grupo llamado “Las de al lado” intercambiaban información y acciones por su país que se encontraba en guerra. En el grupo cada una aportaba información y opiniones de acuerdo a su punto de vista muy personal, unas no comentaban, otras atacaban, y otras por detrás del grupo armaban una comedilla con el fin de aislar a una persona del grupo en particular. Siempre esta tendencia se notaba en las discusiones, pero como el fin era la amistad en un país en el que apenas estabas formando tu círculo de amigos, la paz era el escudo.


Hasta que un día la amenaza fue tal, que el chisme explotó por donde menos tenía que explotar, ya que las amigas de mayor edad conocían por donde venían las intenciones, y quien debió salir siendo la menos atacada, no solo le causaron molestias, sino que la pretendieron enlodar usando una falsa lealtad adulante, metiéndola en un enredo de chisme muy mal intencionado.


Para sumar, en otra ocasión la mala actitud de la mamá originaria del cerro del reino que no es, había tratado de hacer sentir mal a la mama originaria de los campos descendientes del reino de los escudos, cosa que, para no darle mayor relevancia, se saldó con sangre en la misma fiesta en la que se hizo el acto descorazonado y con el Huracán Feroz de la catástrofe que le tumbó la casa, quedando pendiente la disculpa, como para mitigar el pecado ya escrito, allá arriba en los libros sagrados.


La crueldad de manifiesto:

Llegó el verano, las que habían planificado sus vacaciones emprendieron rumbo y cada una estaba en sus actividades correspondientes cuando de una, la reina de las flores, alejo de su amistad a la chica digital, la sacó, pero fué de ipso facto. Nadie entendió la razón, hasta estos días.


La Azabache terminó recreando un subgrupo, se juntó con las que habían herido el corazón de varias del grupo “Las de al lado”, desde el principio, tirando la piedra y escondiendo la mano; y aún no da las gracias por encontrarse en la esfera de una amistad bendecida que logró por conocer a Mía Morena, quien confía en el amor, alguien de corazón en mano, alguien grandioso en alma.


Mundo de Cristal:


Hoy la lucha por un mejor país continúa, Mía Morena sostiene sus esperanzas. A pesar de esas experiencias que no llamará de poca importancia, porque ella piensa que todas son mujeres maduras, con hijos, con familias y que coinciden en una misma comunidad y en un país que da igualdad para todos y que se necesita más de quien sume, y no de quien reste. Pone al sol esta experiencia como un aprendizaje, y que al fin y al cabo la vida, la vida bella da muchas vueltas.


Es una experiencia real, para reflexionar, para saber que hacer. Es una auto terapia. Es una auto evaluación. Se sabe que cosas están pendientes, y se sabe que luego de las vueltas de la vida, hay que darle paso a la verdad. Se sabe que se debe enmendar, pensando no solo en nosotros sino en el mejor legado a nuestros hermosos descendientes: La buena amistad. La envidia y la maldad existen, y también aquella gente que nos quiere desde el corazón.



jueves, 15 de agosto de 2013

En una aldea de Rusia y mas allá


I

 
Era una pequeña comunidad al Sur de Rusia en donde vivían pocas familias, todas se conocían unas a otras.

Durante el invierno, cuando nevaba salían los niños a la plaza más cercana. Aquellos días, de la estación más fría, parecían domingos continuos, por lo familiares y llenos de alegría juguetona. Las campanas de misa de 6:00 pm advertían que el día  comenzaba a oscurecer

Un día cualquiera Alexandra, desapareció. Ella era la esposa de Boris y tenían una familia conformada por ellos dos y sus dos niños.


De repente, se comenzó  a escuchar de Boris, que había viajado con los hijos al pueblo vecino donde vivían sus padres. Y que Alexandra había sobrevenido convaleciente.


A Boris y a los niños, no se les volvió a ver jamás en todo el lugar.
La plaza extrañaba los juegos de Tania y Víctor debajo del pino adyacente a la plaza y la mirada complaciente de Boris cuando Alexandra tomaba a sus niños de la mano y jugaban a la rueda. Así pasaron unos meses.
Un día, Lara  una mujer en edad adulta joven, que aún no tenía pareja, y que siempre salía a la plaza a jugar con los niños muy querida por todos, conversó con Eulalia y Georgia sobre su intención de ir a los hospitales del pueblo del norte a saber de Alexandra, quien era una de sus mejores amigas. Lara en una ocasión, había escuchado decir a Alexandra que había un hospital particular en el pueblo del norte, que era uno de los mejores y que allí trabajaba una de sus tías.
Lara, tomó el tren de las 2:00 pm. y entró al hospital, el mismo del que Alexandra llegó a comentar una vez, y preguntó a la recepción por Alexandra Smolansky y encontró el número de habitación. Mientras se acercaba por la entrada de la parte trasera del Hospital, notó unos ventanales, humedecidos por el frío a los cuales se aproximó muy despacio y miró a través alcanzando entre los pacientes  que estaba su amiga Alexandra.
Lo que Lara no se esperaba, era ver lo que le prometían los rápidos pestañeos de sus ojos perdidos en el asombro: Un bebé cuyo rostro era muy extraño tanto que estaba entre cubierto, y a quien Alexandra a pesar de su extrañez miraba con ternura mientras le trataba de amamantar.
Lara, se inundo en desconcierto y salió corriendo del asombro llegando de vuelta al pueblo a contarle a las demás amigas de lo que había visto. Las amigas le pidieron que volviera y que tratara de hablar con Alexandra. Lara lo intentó una vez más, pero cuando regresó al hospital, fué demasiado tarde.
 Alexandra se había ido, y había tenido que dejar al niño. Fue la única información que la recepción del hospital le suministró. La tía de Alexandra, se negó a encontrarse con Lara y hablar de lo que pasaba, solo le envió las gracias por preocuparse por su sobrina.
 
II 
 
Lara al igual que el resto de las amigas no pudo alcanzar a ver a Alexandra antes de irse. Alexandra tuvo que tomar esa decisión no por su voluntad, sino por recomendación de la dirección de Salud, los cuales querían llevar un estudio e investigar la genética del niño.
Sobre Alexandra solo se escuchó que desbastada por lo que tuvo que hacer, decidió no volver con Boris y sus hijos, sino que la profunda confusión la alejo de si misma, haciéndola viajar a América del Sur, a donde había emigrado unos de los tíos de ella desde hacía más de 20 años, y con quienes buscaría reunirse de nuevo.
 
          III
 
 
Encontrada un domingo en la cálida cocina de sus Tíos,  Alexandra, trataba de olvidar, pero el recuerdo de los años familiares con Boris y sus dos amados hijos permanecían en su mente. Evocaba los días especiales y breves que amamantó al pequeño Gerónimo. Las esperanzas reconfortan y aún con el dolor del abandono forzoso, Alexandra no se imaginaba que le tocaría una nueva razón para tomar nuevas fuerzas. 
El sol calentaba, en un pueblo de la cordillera Andina, Alexandra escuchaba el programa de Radio La Voz del Águila, cuando miró que pasó un hombre vecino del barrio hispano. 
Este hombre de quien se sabía era un hombre inteligente, se haría amigo de Alexandra y se convertiría en su gran apoyo emocional. Poco a poco y día tras día, le despertaría muchos sentimientos y le devolvería sus risas que eran semejantes a las risas perdidas de sus días más cándidos. Los días en los que cuándo muy adolescente y sin siquiera haber conocido a Pedro, en su Rusia natal, en aquella pequeña aldea, durante el comienzo de su juventud adulta, reposada entre las cuatro paredes frías de  su habitación, después de la escuela, se recreaban sueños que evocaban simples suspiros de sobre cómo sería el amor.  
Alexandra anhelaba el reencuentro con su amado Boris y sus amados hijos Tania y Víctor, pero primero tenía que recuperar la estabilidad emocional que había perdido, después de su último parto.
A su paso le sonrió muy tiernamente, ahogó su anhelo, y siguió a Luís con la mirada hasta que su sombra se dejó de ver, justo en donde comienza la cerca de la casa continua. Alexandra meditó por un momento y decidió hacer algo que no había hecho aún, fue a buscar su maleta. 
En casa de Lara quien está enfrente del tendedero del patio trasero, colgando las bragas lavadas de su marido, en pleno verano Ruso, repica el teléfono, hace reaccionar a Lara a su sonar, el repique cesa, y al cabo de pocos segundos insiste por segunda vez.