jueves, 2 de mayo de 2019

Relatos de una concentración. Megáfono en Mano -Todos Mudos

El apremio de lo que estamos viviendo ahora no tiene nombre. Aun cuando se trata de un intento de quebrantar nuestro más elevado espíritu, y aunque nos encontramos en añicos, como si nosotros mismos nos recogemos partidos en piezas y nos volvemos a armar de valor.

Se asoma el llamado a las calles:
-Nos vemos a las tres y cincuenta.
-Yo salgo del trabajo a las cuatro, pero me esperan.
-Veré con quien dejo a los muchachos después del colegio, si encuentro voy. Encuentra y va.

La irreversibilidad se inyecta en lo más profundo de nuestras venas cada vez que sabemos de un mártir de la dictadura. Corre por nuestras venas, flota en el espacio entre latido y latido. Es insondable.

Concentrados, acomodamos nuestras gorras tricolor, nos posicionamos para mirar al frente. Adelante están los fuertes, los que gritan con brío, los que alzan por nosotros la voz. La concentración se esparce en metros de concreto y asfalto teñidos de felicidad y tristeza. Algunos siguen hablando para terminar la historia de cuando se perdió en la autopista, o de cuando se le quedaron las llaves de la oficina. Otros están en silencio preguntándose cuando será la verdadera hora. El sol calienta, los minutos le van diciendo adiós, al día.

De repente el líder, megáfono en mano, nos habla. El murmuro o va bajando de nivel, hasta que todos nos volvemos mudos:
“Si vale la pena la pena nuestra lucha” palabras con las que abre su discurso. Se percibe la voz, el mirar, la determinación. Todo se conjuga en quien nos habla, para trasmitirnos lo que allá en Venezuela se vive, se padece. “No piensen que esto va a pasar ya, esto es un proceso”, y algunos patean el cemento, pero para cambiar de pie y seguir parados.

Entre muchas palabras algunas poéticas y otras dolorosas, que se le vienen en la alocución de un día. Repasada, de repente estructurada, los manifestantes sostenemos las banderas de los dos países y sentimos como el viento; que el día está cerca. Son las banderas de dos países en direcciones contrapuestas por una ideología y sistema auto aniquilado por sí mismo. Persiguen para este nuevo tiempo un sistema adaptado a las riquezas de nuestro país, y así como la noche: Vemos venir la libertad.

Venezuela viva,
¡Viva Venezuela!