jueves, 6 de febrero de 2025

𝗢⃥𝗹⃥𝘃⃥𝗶⃥𝗱⃥𝗼⃥

 𝗢⃥𝗹⃥𝘃⃥𝗶⃥𝗱⃥𝗼⃥ 

                       


    ⁃ Bueno, -¿Pero yo tenía la bolsa en mis manos? 

    Caminé a un lado, miré al otro. Me detuve, y se me bajaron los niveles de histamina de solo imaginar: 


    ⁃ ¿Me estaré volviendo loca? 


    Me abrazó un estupor que subía desde los pies, por todas las piernas, apretándome el cuello y escapando hasta por los oídos, dejando una sensación de ardor en las orejas y de cabello desparramado. 


    Dónde estará esa bolsa. Le hablo a mi colega. Me dijo que hiciera un rastreo de los sitios por donde anduve hasta llegar a la oficina. No la encontré. Me quedó llamar a mi hermana y le pregunté: 


    ⁃ Tú viste mi bolsa en la parte trasera del auto? ⁃ No, allí no hay nada, me dijo. 

    ⁃ Puedes mirar en la cocina o sobre la mesa del comedor? le dije.

     ⁃ Está bien. 


    Me quedé pensando, no puedo perder esa bolsa. Allí he lanzado todas las cosas que he traído y que necesito. Están mis meriendas y el cable de la portátil. 


    Miro al teléfono y entró un mensaje que decía “Encontramos la bolsa, Sabrina dice que esa bolsa es muy fea. Estaba en donde menos nadie se imaginaba. En el rincón sobre el piso de madera. Te la llevo en un rato"


    Este olvido! - No es novedad. Es cosa que viene de los dos lados de la familia, por lo que he conocido hasta ahora. Hace dos días, me contó mi tía que mi primo había dejado la válvula del gas abierta a gas lento. Su papá que está con demencia estaba a tres habitaciones de la cocina:


    ⁃ Cuando abrí la puerta, lo primero que respire fue el olor a gas. Salí de una a mirar al cuarto del abuelo. Respiraba y me contestó. Tuvimos suerte pudimos hasta explotar.


     Ahora, ¿Qué tan normales son estos olvidos? Me pregunto yo. Para mí no son nada nuevo, pero ahora los veo como más seguidos. Mi neurólogo dice que es por la cantidad de cosas que hacemos al día, y la rapidez con la que salimos de una para hacer otra. 


    Últimamente, he leído sobre la niebla mental. Un lapsus de tiempo que se define como confusión mental, falta de razonamiento o pérdida de memoria. La verdad que yo he experimentado los tres y cada uno tiene una justificación diferente: Por ejemplo, la falta de razonamiento pasa como si de momento estuvieras afectada por un soplido en la cabeza. Estás en ti, pero no terminas de aterrizar. Parecieras como si te hubieras fumado una caja de cigarrillos tú sola, y muchas veces se siente bien. La confusión mental, me ocurre muy poco, pero lo entiendes. 


    Es como la falta de razonamiento, te confundes después de padecer el no razonar porque bueno, tienes que encender tus alarmas y si, aunque no estás confundida, pareciera, y actúas con cautela. Falta de memoria. La que todos tememos. Será que heredaré el Alzheimer de mis ancestros , el que padece mi madre ? Para darme un poco de aliento me recuerdo que hablo en dos idiomas y que hago muchas cosas como las me que dice el doctor. 


    Para mí, la que me frustra y me pasa muchas veces al día es la de no encontrar la palabra en el español, mi lengua materna. Mientras escribo este artículo, tengo perdida la palabra equivalente a tarado, atolondrada, que no me la recuerdo. De mi familia solo la usan Mi mamá y mi tía y las dos están ahorita perdidas en el espacio. 


    Una cosa, que si me da mucho orgullo decir me siento más inteligente y con más sabiduría. Yo pienso que en esta etapa cerebral por que la pasamos, se están regenerando nuevas neuronas y nuevos tejidos en la memoria, y el antiguo cerebro se está quedando dormido. Me siento activa, conservo mi elasticidad y me estoy alimentando un poco más consciente, menos azúcar y sigo leyendo en un segundo idioma. 


    Podría abrazar mi nube negra que no me abandona y mi neblina mental. No se a cual de las dos prefiero. Si lees esto y piensas que me quieres escribir y decir que vaya a un médico; no te preocupes, yo lo tomo con una copa de vino tinto. 


    La vida se hace más interesante con el tiempo, tanto, que aunque en estos días cambié de un color labial subido a uno café, tuve que dejar de usar el café porque lo había perdido? La memoria otra vez, esta vez ? No. Esta vez fue la Nube negra o la ley de Murphy. El labial se me había caído en el piso del auto. Me volví a pintar los labios rojos por un tiempo y me sentí que era yo de nuevo, más no puedo dejar a un lado que hay que darle permiso a la Eugenia de labios color café helado, una que ahora habla en otro idioma, y deja algunos recuerdos esfumarse, como la neblina mental que me visita de vez en cuando. 


                                   


MEG 6 de Febrero 2025.

1 comentario:

  1. Comment :This story perfectly captures the everyday struggle of forgetfulness with a mix of humor and deep reflection. But let's be honest—losing your bag, forgetting words, and misplacing your lipstick? That’s just the universe giving you a fun daily scavenger hunt!

    ResponderBorrar